lunes, 24 de mayo de 2010

La mujer prohibida.

Olvidemos que éramos soldados de una antigua contienda
con verdes uniformes llenos de barro
fumando chesterfields,
con gestos vehementes
como unos sucios animales de la noche sin refugio, ni cuartel
déjemos atrás las duras selvas y los áridos desiertos
las largas noches sin dormir,
los cinco continentes.
Olvidemos que éramos soldados dispuestos a entrar en combate
con afiladas cuchillas,
con largas ametralladoras,
y gestos hoscos
como unos sucios animales de la noche sin refugio, ni cuartel
déjemos atrás las duras selvas y los áridos desiertos
las largas noches sin dormir,
los cinco contienentes.
Olvidemos que cada día el horror nos acompaña de la mano
y la violación está a la vuelta de la esquina
Olvidemos que somos la triste tropa y que nunca podremos
tener a esa mujer
A pesar de que cuando venga ella, traerá un traje tan elegante
como un sueño
y nos librará con
una simple mirada
de los sufrimientos que
tanto tiempo cargan nuestras frentes.

viernes, 21 de mayo de 2010

Poema de Ojos Negros: Cien años de sexualidad

La extraña miscelánea que cambia en tus ojos
es mucho más difícil de recordar
que cualquier otra cosa
...no hay medios
contra el olvido
que parte como las aves de mayo
o el agua tibia que baja del monte
llevándose para siempre
lo que guardas en ellos.
Por eso apenas cuando salgo
en los primeros días del verano
soy como un beso constante
que va dirigido hacia cada bonita muchacha
que pasea totalmente ajena
como una piedra en mi estómago
que fuera arañada por las fieras
en el fondo de un silencioso lago azul.
Mucho más sexo, mucho más sexo después creo
que tal vez sólo pueda consolarme
con la caricia interior de mi propio corazón
que se ensancha en estos días aciagos
sin ningún pacto
ni ninguna errática situación
frente a una mujer desnuda
porque es el presente quien enseña a olvidar.

jueves, 20 de mayo de 2010

Historia de la velocidad en cámara lenta

No me digas que no te codeaste con los mejores escritores, los inventores de la novela de mercado, los relojeros de la asfixia y la codicia

Máquina cien, máquina mil, más madera, más alcohol

Importante es navegar en la selva oscura del deseo, mi corazón tan grano de cielo

Jamás a aurora te visitó con la munición de la estrella cinematográfica
La novela gráfica
La ilusión porteña
Jarrón de reinas para el rey de España

Hasta las entrañas...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cuando Flora pone el reloj en hora

Cuando Flora pone el reloj en hora y fuera empieza a llover, a su casa van los perros, a oler.
Todos lo saben. Los pasillos se visten de invitados y a pesar de que la calefacción funciona, nadie se sienta. Suena el microondas. El siguiente plato está servido. Nos sentamos y empezamos a comer, y a pesar de que la calefacción gotea, nos quedamos al calor del maletín. Lucy, de gala, empieza a bailar un vals. Mientras, en el otro lado del pasillo, otro hace el teatro de los gestos. Algo importante, parece. Y en el servicio se combinan Marco y Andreas. Bolsillos que se arrugan, compartiendo los colores graciosos de los homenajes.
Entonces Flora pone el reloj en hora y fuera empieza a llover. A su puerta van los perros, a ver, si las sobras so suficientes para echar el día y dentro, el charlestón del microondas y el bastón de Rolf, el elegante Rolf, usa la servilleta de manera prodigiosa, nunca se aleja de la calefacción excepto en los postres, mientras tanto, en la cocina, Tessa pone la mesa y por la ventana se oye "guau, guau", asoman nubes, Marie marca los pasos de un baile que se ha inventado, el pasillo es lo mejor.
Entonces Flora pone el reloj en hora. Fuera, empieza a llover y entre los perros que fueron a oler, se coló uno policía y explotó la alegría. Lucy se olvidó la corona y Rolf, el bastón. El pasillo era una fiesta, la calefacción goteaba, Marco cantando ópera. Yo salí por la ventana de la cocina con el microondas. Flora, la buena de Flora, se mudó a otro palacio. De todas maneras, cuando cocina, se le llena la puerta de perros y Tessa pone la mesa. Hay bailes de salón y calefacción. Rolf sigue espléndido y Lucy, brillante, y Flora...
Flora pone el reloj en hora.

martes, 18 de mayo de 2010

Los balcones criminales

Las cenizas del volcán islandés en mi boca
me llenan el pescuezo con palabras de marfil.

Los albores del sol a veces se me antojan
como besos en la mandíbula de un colibrí.

La sirena de la bolsa del delfín de la mazmorra
en la lona de la luna de la luz de la loza.

De la griega a la gruya por el gris a la gorra
galopé por la sierra para ver a mi amada.

Gurugú gato casi susurró la mentira
de la flor de la miel de la noche de ira.

Pimentó que te vi aiojé gorgorrea
cantaró de la grupa en la punta de pim.

lunes, 17 de mayo de 2010

Noticias

Dime que la bolsa ha bajado tres grados, dime que se acaba la comida,
dime que nos hundimos, dime que han matado al vecino,
dime que viene la policía, dime que ha estallado el ayuntamiento,
dime que venden la solución, dime que tiene virus y que es contagioso,

dime que han tomado el poder, dime que revoluciones,
dime que el dinero ya no suda, dime que me compran,
dime que hay bombas nuevas, dime que hay otra enfermedad,
dime que se contamina el parque, dime que los 40 Principales,

dime que no nos salvamos, dime periódicos y panfletos,
dime la Verdad, dime que nos ahogamos,
dime banderas, radios, televisiones y cromos, dime más,
dime que han soltado a los guardias y que se les escucha venir.

lunes, 10 de mayo de 2010

Cuando enciendes el cigarrillo te pareces a una película de los ochenta

Pulir estrellas. Sólo podíamos asomar para darle brillo a las estrellas. Entonces crepitaban los muros y el suelo temblaba. El latido se podía escuchar desde lejos. Éramos nosotros.
"Cuando enciendes el cigarrillo te pareces a una película de los ochenta", hablábamos de gasolina, del acelerador y de las válvulas que regían el funcionamiento del corazón. Había que pisar fuerte, preo sin hacer ruido, sólo podíamos asomar para darle brillo a las estrellas, poco más, yo tenía las cerillas y los demás tenían el resto. "Vamos a ver, cómo lo hacemos?", diseccionando la acción de cada uno, uno robaría el coche, otro cargaría el maletero, dos vigilarían, tres en el coche, otros harían la guardia. En el punto de estallar, lloverían flores, habrían aplausos y fuegos artificiales, seríamos héroes y todo sería fabuloso, pero entonces... entonces sólo podíamos asomar para darle brillo a las estrellas, qué bonito era pulir estrellas.
Dos estaban vigilando y la guardia estaba puesta, uno de nosotros robó el coche y entramos los otros dos. No se movió, nos miramos. "Venga, vámonos" - "No sé conducir". "Mierda, déjame a mí, cómo funciona ésto?". No sé cómo llegamos, pero cuando queríamos cargar, nos mira y dice "qué tenía que cargar?". Pulir estrellas. A insultos porque el plan no salía. Habíamos jugado mil veces, cómo es que no funcionaba?. Después vinieron los demás, dos de ellos dijeron que no jugaban más.
Ni explotó nada, ni llovieron flores, ni fuegos artificiales, ni fue fabuloso. En vez de ser héroes acabamos peleados y después llovió. Después todos a casa a buscar juguetes.
Yo me quedé con la caja de cerillas y me dediqué a encender candelitas por los suburbios. De noche salen mejor. Pulir estrellas. Hacer el cielo más grande. Soplar las velas de los trenes y hacer "chu-chúú", a ver adónde lleva. Asomando para darle brillo a las estrellas. Candelitas.
Nos vemos en la plazoleta.