lunes 7 de diciembre de 2009

Galería de poetas monedistas: Roberto




Roberto era un poeta filósofo, porque estudiaba filosofía, y probablemente sigue siendo poeta y sigue estudiando filosofía, además de nuevas actividades. No lo he visto cuando he estado en Sevilla, pero en su momento fuimos muy amigos y llegamos a tener mucha complicidad. Roberto ha sido apodado Dr. Roberts, en honor a la canción de los Beatles, y también he oído a gente llamarle "Rober", pero siempre me ha gustado llamarle Roberto. Roberto frecuentó las reuniones del grupo de poesía en el patio desde el primer año en que se convocaron. Siempre acudió a las reuniones de poesía con un poema escrito a mano, a veces el mismo día viernes, y a veces con más de un poema, pero había que pedirle que lo leyera para que pronunciara sus versos, a menudo breves, y con poco énfasis, pero muy seguros, como saetas al corazón del testigo. Su poética siempre se centró en el amor, en su forma más desnuda, palabras que nunca hablaban de relaciones a largo plazo, sino de gritos y vacíos, en los que se escuchaban ecos constantes de sus múltiples referencias, Ezra Pound, Téophile Gautier, la saga de Gilgamesh y Rimbaud, como todos en aquellas fechas, sobre todo Ojos Negros. Roberto publicó un poema que escandalósamente mencionaba la palabra semen en la revista Espacio Joven que saqué con María, Antonio, Juan Alberto y la alcaldía de Manuel Ruiz, en Alcalá de los Gazules. La última vez que vi a Roberto, me trajo un emocionante regalo, un detalle escogido: una breve antología de poesía árabe muy poco pretenciosa, encontrada probablemente durante un glorioso paseo matutino.

jueves 3 de diciembre de 2009

Mala-Leche en la biblioteca en llamas


Ojalá se salven los miles de libros que leí, y ojalá se salven los que no pude leer.
En este siglo XXI, -piensa Mala-Leche-, los libros que se quemen serán los últimos
porque no se volverán a reeditar en papel, porque solo habrá copias digitales y en pdf
o en los buenos y mejores formatos que vayan sucediéndose en las próximas décadas.

Las marcas, los órdenes, las notas, los apuntes y reseñas, los recuerdos y las manchas,
se esfumarán también con el papel y el plástico de estas ediciones recientes de editoriales cursis,
pero tan suaves que agradan, esos libros plastificados de buenas ediciones que ni nosotros ni nadie leerá nunca,
y a lo sumo de las bibliotecas se conservará una cultura familiar hecha de lecturas en voz alta,
de oralidad en la cena, de sesión de lectura poética, o filosófica, o una novela francesa, o un refrán.

Las bibliotecas públicas también tendrán sus colecciones cuidadas por aficionados conservadores, como si fueran teatros o museos de arte o de cualquier otra especialidad, porque los libros serán
la forma externa de una especialidad de la vida capitalista disuelta en la red de la información
y la comunicación
mediante nuevas tecnologías.

Las llamas se propagan por las estanterías de mi biblioteca. Ojalá se salven algunos libros, unos cuantos, alguno. No me quedará nada. Tocaré música, pintaré, bailaré, seré holgazán.

(Mala-Leche se acuerda de su violín)

lunes 30 de noviembre de 2009

Ayeres y otros mitos

¿Dónde has estado?

Claro,
y por qué no,
"de cuando el aire eran promesas
y la luz eran filtros de olor de lluvia".

Sí,
olía a lluvia hasta en el desierto,
y qué rico el mosaico,
la vista grande,
cercana,
oler la luz,
beber el aire,
ver el sabor,
tocar con la mirada,
bailar su corazón,
el de cualquiera,
y sobre todo alcanzar la ceguera blanca de la muerte.

Pero el olor a barro lo es de ozono,
la lluvia huele a gas de átomos gemelos,
el saltinbanqui descubrió su alma,
tras ser tierra,
árbol, madera,
Pinocho
y burro.

Pero no importa,
¿recordar cuando el mundo pertenecía
a mis pestañas?

Qué pequeñas eran vistas sólo con los ojos...

Subir las torres de las farolas,
beber la lluvia de vino,
saltar como hojas secas
entre los corazones huidizos de la gente
-y entre los afectuosos,
hojarasca,
tormentas,
tornados con que firmar el suelo...

¿Dónde has estado,
cuando los cristales rotos
nos hicieron heridos,
yonkis de la poesía del gemido?

Amigo,
las botellas rotas
no se fueron como nuestros
ánimos de bronce,
fluyendo con el fuego...



Ahora, toca eliminar la herencia,
y obligar a los faisanes a que vuelvan
a arrojar sus plumas por las corrientes
del arroyo...


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martes 24 de noviembre de 2009

Mala Leche, y su instantánea

Un paseo,
un intento,
una treta.

Hay algo en el movimiento
de estepa del pavimento,
como un seseo de columpio
- el balanceo prometido
en un susurro a destiempo.

El acerado de parcelas
devuelve geométricos los ojos
presuntos del águila que vuela,
y es el sol,
el que levanta este oleaje
de viento de luz,
quien ciega al equilibrio
y lo florece en aleteos de miradas.

En la cabeza que pasea,
justo cuando cabe un niño,
y el resto de interferencias...

... se ha detenido la tierra y,
apagadas,
se están aburriendo
de nuevo las estrellas...

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Mala-Leche con los ecologistas yankees



Las intenciones eran buenas / en las colinas pacifistas / de las comunas ecologistas
Las noches ponían películas de Godard, de Louis Malle, de Bertolucci y de Pasolini
Las tardes cantaban con guitarras y botellas / y encendían las típicas hogueras
Las mañanas besaban las plantas / con poca agua / y mucho sol natural
Las bodas eran de Kusturica / y las cenas eran de Visconti
Los cuadros eran modelos de nature art, biodegradables y efímeros / y hechos con palos y piedras
Las novelas se leían diez veces / como en Farenheit de Truffaut, y los poemas cien veces / dando gritos
Las estrellas flotaban entre cortinas /de oscuras capas de ozono / y frescor del aire
La luna inspiraba a los niños / pero muy a menudo solamente / unos minutos de incredulidad
La mejor foto era la de las chicas / posando juntas vestidas de campesinas
La mejor luz era la del mediodía / cuando sonaba el silbato para descansar.

Pero llegaron los cyborgs, los films de David Lynch, las teorías de Fukuyama
las peleas por los platos, los platilllos volantes y los telefilms / y también las teles individuales
las decisiones difíciles de vender / y mudarse a la ciudad
las correcciones en los guiones / de las adaptaciones de novelas americanas / sobre el New Deal
las traducciones de los artículos / sobre arquitectura funcionalista / y sobre el Yeti del Nepal
los pisos minúsculos en edificios / sin luz en el pasillo y la bici pinchada / y la cena sin pan
los papeleos para Almodóvar, los paseos por la calle sin un duro, los recados para Peter
las reminiscencias / de las novelas de Steinbeck...

A veces camina / hasta la estación / y piensa en Carole / y en los demás.

viernes 20 de noviembre de 2009

Mala-Leche en Wall Street


A finales de futuro con carros efervescentes Mala-Leche es una esponja
mientras suben y bajan, suben y bajan, suben y bajan las ilusiones de opulencia
Melville y los americanos juegan al parchís y a la camorra en un despacho de luces
mientras suben y bajan las evidencias y las corrientes gasoeléctricas.

Trapos de algodón y el alma cantando en la arena del sol del verano
mientras suben y bajan, suben y bajan, suben y bajan las pruebas técnicas
Mala-Leche levanta su mano y clama al cielo con sorpresa que es un hombre libre
mientras suben y bajan las compuertas, suben y bajan las conciencias.

Un amor destilado en la puerta de una armario, un delfín en la mano y tirachinas
mientras suben y se bañan las golondrinas y el genio del capitalismo se estrella en las estrellas
La velocidad de Breton estrellándose también con su coche loco en el fondo de la vida
mientras suben y bajan, suben y bajan las acciones de las grandes empresas.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El Historicismo y su obra

"Extended las alfombras de la mente
como prados de infinitos horizontes
del pasado, futuro y presente."

Tejer mantos de pastos y después,
ahogarse en clorofila.

El papel de los libros
no es buena piel
para los jugosos malos sueños de la hierba...

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