Cada día los cañones apuntan a la mediocridad:
Estrategia monedista contra los pesados del hastío.
Por la tarde el creciente cambio de los ánimos
Y cuando cae el sol como barones en la batalla
Hasta las moléculas de filosofía escondidas
A por los trópicos y los gigantes de las letras.
Dame nombres que los repetiré con ansias.
Los demás pueden quejarse, no me importa.
Las especialidades de la envidia son efímeras.
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